El Consistorio construye una espectacular pasarela que se abrirá en septiembre.

Con esta pasarela se mejora de forma ostensible el acceso al paseo ribereño. Desde que se inauguró este paseo en marzo de 2009, los andarines sólo pueden utilizarlo tras dar una vuelta considerable por las calles Hermógenes Rojo y Artsenal bidea hasta llegar a las inmediaciones de la empresa Sader, desde donde arranca el itinerario ribereño.
A partir de septiembre, este rodeo no será necesario gracias a la estructura en forma de ocho que sortea el paso de la línea ferroviaria de Cercanías de Renfe y baja hasta el paseo peatonal. Uno de sus extremos se situará en la acera izquierda de la avenida Montevideo, en dirección al centro de la ciudad, desde donde los peatones irán bajando por la rampa en sus tramos curvos hasta finalizar el trayecto en un talud ya habilitado en el paseo ribereño. El entramado se apoyará sobre varios pilares a diferentes alturas dando una sensación de ligereza que se resalta con los cuatro pares de luminarias que acompañarán al conjunto. La rampa tendrá 150 metros de longitud y contará con un desnivel no superior al 6% para que pueda ser utilizada por personas en silla de ruedas. Las obras no serán sencillas, ya que el entramado tendrá que evitar una altura de diez metros entre el paseo y la carretera N-634. Además, los trabajos deben tener en cuenta el paso continuo del tren de Renfe, servicio que tendrá que ser suspendido con toda probabilidad en algún momento de los trabajos. La pasarela estará ubicada seis metros por encima de la catenaria de la línea férrea para solventar cualquier problema de seguridad. También se ha tenido que trabajar con la Autoridad Portuaria, ya que la estructura sobrevolará 60 metros cuadrados el cauce de la ría. Cuando se finalicen las obras, la pasarela en forma de ocho se constituirá en el colofón perfecto a un paseo de 5.300 metros que ya se puede disfrutar desde Zorrotza hasta el centro de la villa, en el puente de El Arenal.














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